Si “Arreglado, Matamoros” es una frase nacida en Matamoros, hay otras que, en mi mente, también lo son.
“Me rechinga la pupila”, decía mi tía Chacha cuando veía a alguien o algo que le desagradaba profundamente. Yo he adaptado esa expresión a “me rechinga el tímpano” cuando escucho alguna vocecita pronunciando necedades.
“Cuando robo también gasto”, dicen era una frase de mi padrino de confirmación, Don Rafael de la Garza, un cacique y cabrón muy bien hecho.
No, porque “traigo regular cantidad de dinero”, decía mi tía Juanita cada vez que su sobrina la invitaba a pasar de la sala al comedor y le preguntaba si quería le llevará su bolso de la sala al comedor.
“Se las aguantaron mucho”, también de mi padrino Don Rafael, cuando dos conocidos matamorenses lo abordaron pidiéndole consideraciones en la venta de un terreno, argumentando que ahora sí tenían ganas de trabajar.
“Yo hice a ese cabrón”, de seguro una frase no originaria de la Triple Heróica, pero la he oído dicha con total seguridad acertiva. Afortunadamente, no recuerdo que cerebro de ostión que la pronunció.

