En caída libre nos aceleramos al suelo a nueve punto ocho metros por segundo al cuadrado. Estando parados y soportados por el suelo esta misma aceleración se mantiene, generando el peso que sentimos. Últimamente siento me acelero hacia el centro de la Tierra a 12.27 m/s². En mi pequeñes lo trato de justificar como un efecto de la edad. Pero…








